Negro futuro el que dibujó ayer Ono ante los representantes de los trabajadores. La compañía, que parecía llamada a ser el principal competidor de Telefónica, se ahoga en la deuda que asumió para crecer cuando poco o nada se sabía de las hipotecas basura. Según la documentación entregada a los sindicatos, a la que tuvo acceso Público, o se recorta el 30% de la plantilla (1.300 trabajadores) o no será posible atender los pagos del crédito por 3.600 millones de euros que Ono se echó a la espalda para comprar Auna.
Hay que sobrevivir con lo mínimo durante 2008, 2009 y 2010, fue el primer mensaje transmitido a los sindicatos. Y aún así, la caja que quedará disponible en 2010 tras el pago de los compromisos (que se han retrasado gracias a un pacto con los bancos) será cero.
Por eso, el segundo mensaje fue que la empresa ha abandonado sus planes de crecimiento como única vía para sobrevivir. Ono paraliza incluso sus planes de despliegue de red. La compañía va a centrarse en conservar los clientes rentables, más que en conseguir nuevos. Y los que lleguen serán monitorizados para que no se vayan al poco sin pagar.
Más funciones por empleado
Prácticamente todos los departamentos se centralizan, abandonando la estructura regional de Ono, o se funden con otros. Algunos desaparecen, como ocurrirá con el área de Pymes, “salvo que demuestre su inmediata productividad”.
Cada empleado tendrá más funciones que antes. Oferta y Fidelización pasará a llevar también Producto. Finanzas perderá buena parte del personal de Presupuestación, al no lanzarse nuevos proyectos.
El área que más sufre es la de Ventas al reducirse a mínimos la venta directa en favor del telemarketing y otros medios indirectos. “Trabajadores temporales”, aquellos “cuyo rendimiento sea inferior a la media” y los no “reubicables” serán los seleccionados para un ajuste que deja poco margen al carácter voluntario.
Está en juego “la continuidad de la empresa”, aseguran en el Plan de Acompañamiento del ERE, donde incluso se recuerda que los problemas de deuda “han conducido a renombradas empresas a una situación irrevocable de concurso de acreedores”.
Ono lo ha intentado todo, aseguran. Desde agosto empezó a implantar un plan por el que van a ahorrar este año 1,2 millones de euros en viajes; 0,7 millones en móviles; un millón por “arrendamiento de superficies ocupadas” y otro millón limitando hasta el material de oficina. No ha sido suficiente.

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